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lunes, 11 de septiembre de 2017

Mentiras Verdaderas

“Relojero y simpático, pero ladrón”… esa es la frase con la que el "brujo" Vignieri popularizó a los “morning glories” en Venezuela. Una mirada fascinante a dos realidades que en ocasiones pueden resultar contradictorias: la preparación previa y la competencia.
Foto cortesía: meridiano.com.ve.


Por: Winston A. Hernández G.

“Morning Glory” es el nombre dado a aquellas especies de plantas que florecen por la mañana y se marchitan en la tarde o noche. Por eso es el apodo que le dan los ingleses a los purasangres que trabajan de manera deslumbrante por las mañanas y fracasan cuando compiten en carrera, justamente en las tardes o noches.

Aquí va un ejemplo de los cientos de miles que hay para ilustrar lo anterior: cuando se disputó el Clásico del Caribe (G1) en Venezuela en el año 1985 sobre 1900 metros, el cual fue ganado por el panameño Patilargo (82, Kingling en Cabinera, por Informal) por siete cuerpos y medio sobre el venezolano Mantle (82, Faraway Son en Island Pool, por Ruritania), existía gran expectativa por ver correr a la panameña Pennsylvania (82, Raise a Lady en Sun Lady, por Better Bee). ¿La razón? La potranca había trabajado 1000 en 59 y fracción con traqueador. ¿Qué sucedió en carrera? ¡La visitante ni siquiera fue capaz de tomar la delantera!

¿Qué explicación se le podría dar al fenómeno antes descrito?

Hay quienes se van por lo obvio y responden: “no es lo mismo una carrera que un traqueo”. El soberano, ante los tremendos rabadillazos que se da con los “morning glories” suele exclamar: “lo dejó todo en el trabajo”.

Lo cierto del caso es que cualquiera que haya apostado en las carreras de caballos guiándose únicamente por los aprontes de sus selecciones durante – al menos – tres meses, difícilmente haya podido sobrevivir para contarlo.

Pero además de los “morning glories”, a veces se presenta el caso contrario: se trata de aquellos ejemplares que trabajan mal o lo hacen en forma discreta, pero cuando les toca competir en carrera se vuelven unas auténticas fieras difíciles de superar.

Por ejemplo, cuando iba a debutar Rebellious (01, Striding Out en La Kapita, por Inland Voyager) el trabajo que aparecía reflejado en una revista que dejó de circular desde hace tiempo era pésimo, algo así como 1000 en 69 y el toma-tiempo comentaba que el jinete se tuvo que bajar del potro inmediatamente al concluir el ensayo. Aquello verdaderamente daba lástima. ¿Qué sucedió en carrera? el entrenado por Riccardo D’Angelo debutó ganando al reverendo galope y agenciando tremendo tiempo. Sólo para hacer un poco de memoria: Rebellious fue campeón sprinter en 2005 y 2006, además de marcar tiempo récord para 1300 y 1500 metros en La Rinconada. Interesante historia, ¿no les parece?

Por todo lo anterior, debería quedar claro que hacer una selección únicamente en base a los ensayos de los purasangres que participan en una competencia es un “arma de doble filo”. Hay que entender que éste es sólo uno de los aspectos a analizar, importante ciertamente, pero se debe ser en extremo cuidadoso y no sacar conclusiones apresuradas.

Si va a tomar en cuenta los trabajos, lo primero que usted debería hacer es un seguimiento a los toma-tiempos: sus comentarios, la forma como redactan sus observaciones. Así se podrá dar cuenta de quienes son los más acertados. Luego vendría el análisis por entrenador haciendo un estudio post-carrera de aquellos ejemplares que ganaron y cómo traquearon (y también de los que perdieron). ¿Mucho trabajo? Quizás, pero las cosas que valen en la vida cuestan.

Hay quienes se ahorran el esfuerzo y se olvidan de los trabajos, incluso si el ejemplar debuta o reaparece. Son los que parten de la premisa que: “si un purasangre va a competir, es porque está en condiciones de hacerlo”. Entonces, miran para otro lado y analizan las carreras sin tomar en cuenta las páginas de las revistas donde aparecen los trabajos.

Independientemente de la decisión que usted tome al final, recuerde algo importante: si no le está yendo bien en las carreras de caballos, es necesario que cambie su estrategia. Tal como sucede en la vida: si usted hace todo el tiempo lo mismo, no espere resultados diferentes. En una tintorería leí una vez: “Idiota es aquel que espera que las cosas cambien, aunque él siga actuando de la misma manera”. A buen entendedor…

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